Manuel
Saumell (1817- 1870)
Considerado
el precursor del nacionalismo cubano en la música, este pianista,
instrumentista y notable compositor nace en La Habana, en 1817,
y muere el 14 de agosto de 1870, en la misma ciudad.
De procedencia
humilde estudió de manera autodidacta hasta que, ya adulto,
fue discípulo de Juan Federico Edelmann en el piano y de
Mauricio Pyke en las asignaturas de armonía, contrapunto,
fuga e instrumentación. Fue miembro de varias sociedades
culturales, lo que evidencia su interés en asimilar todos
aquellos conocimientos o tendencias que, posteriormente, recogería
en sus obras y en algunas críticas especializadas que realizaba
para publicaciones periódicas de la época bajo el
seudónimo de El timbalero.
Dentro de su
catálogo se encuentran el Concierto para violoncello y piano,
la Plegaria para voz soprano y órgano, el Ave María
para voz y orquesta, el Idilio para piano, violín y cello,
la Melopea basada en versos del poeta Francisco Blanchie y algunas
paráfrasis sobre temas operísticos de compositores
europeos.
También
se le debe la intención de crear una ópera nacional
con un libreto cuya acción se desarrollara en Cuba y donde
se reflejaran elementos de la cultura popular, proyecto sin precedentes
en Latinoamérica que se frustró por razones sentimentales.
A pesar de estas
creaciones, su verdadera trascendencia como compositor la adquiere
con las contradanzas para piano, de dos partes contrastantes y compases
binarios, en las que aparecen por primera vez células rítmicas
de la música popular cubana que se escuchaba en el siglo
XIX: claves, guajiras, habaneras, criollas...
Selección
de Obras
La Tedezco, Los ojos de Pepa, La quejosita, Los chismes de Guanabacoa,
entre otras obras, son muestra de una creación sólida
y elaborada, en la que los temas o motivos melódicos propios
de la música cubana trascienden el marco popular y se convierten
en creaciones netamente concertísticas.
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