Andrés Alén 1950.
La
Habana, Cuba, 1950. Pianista, compositor, pedagogo. Es uno de los
más talentosos pianistas de la segunda mitad del siglo XX
en Cuba.
Desde
muy pequeño recibió clases de piano de Osvaldo Alén,
su padre, quien era ya en esa época un conocido músico
dentro del mundo del piano-bar de La Habana. De él recibió
no sólo la enseñanza académica inicial, sino
toda la influencia de la convulsa y poderosa música popular
del momento. Corría la era de oro de la música cubana
y la misma se proyectaba hacia muy variados escenarios en el mundo.
Eco de esta situación, la familia Alén trasladó
en 1955 su residencia hacia la ciudad de Nueva York donde el niño
Andrés entra en contacto con el mundo musical latino de esa
ciudad. Por el estudio que tenía su padre para dar clases
de música en la calle 53 y Broadway, pasaron afamados artistas,
no solo de Cuba sino de México, Puerto Rico y otros países
de América Latina.
En 1961 la
familia Alén regresa definitivamente a Cuba y un año
más tarde Andrés ingresa en la Escuela Nacional de
Arte. Aquí recibe clases de piano de los profesores Margot
Díaz Dorticós y Cecilio Tieles, pero sobre todo entra
en contacto con el eminente claustro de profesores de música
que tenía esta escuela por esa época. En 1970 concluye
sus estudios con rendimientos académicos excelentes y comienza
su vida profesional como concertista y profesor de piano. También
por esta época escribe sus primeras composiciones e incursiona
como intérprete y compositor en el campo de la música
popular. Después de un curso de postgrado en Cuba con el
pianista y profesor soviético Vitali Dotsenko, recibe una
beca para cursar estudios superiores de música en el Conservatorio
P.I. Tchaikowsky en la ciudad de Moscú. Durante tres años
recibió clases del profesor Lev Nicolaevich Vlásenko
y se nutrió de todo cuanto podía ofrecerle la poderosa
y desarrollada escuela de piano rusa.
Regresa a Cuba
en 1976 poseedor de una sólida y sofisticada técnica
pianística y de una profunda cultura musical que había
transformado sus valoraciones estéticas. Comienza una etapa
intensa de conciertos y giras. Toca con la Orquesta Sinfónica
Nacional, con la sinfónica de Matanzas y la de Santiago de
Cuba. Pronto aparecen las primeras giras de concierto por diferentes
ciudades de la entonces Unión Soviética y Checoslovaquia.
Después seguirían conciertos y clases magistrales
en la India, la República Democrática Alemana y Polonia.
Durante la década del 80 es profesor de piano en las escuelas
y conservatorios más importantes de La Habana. Junto a su
actividad como pianista incrementa considerablemente su labor como
compositor: Pero sobre todo, une estas actividades en forma creciente
a trabajos cada vez más serios dentro de diferentes campos
de la música popular. Fue en estos primeros momentos el jazz
o jazz cubano quizás el género más cultivado.
En 1989 se une
al grupo musical del famoso trompetista cubano Arturo Sandoval,
donde no solo toca los teclados sino además hace arreglos
y composiciones musicales. En 1991 integra el grupo Perspectiva
con el cual trabaja hasta 1995. Con ambos grupos Alén despliega
una intensa actividad internacional y desarrolla sus habilidades
como jazzista y arreglista.
Como pedagogo
ha formado varias generaciones de pianistas que han obtenido premios
nacionales e internacionales. Pero lo más trascendental de
su actividad como educador es la transmisión a sus alumnos
de una forma muy cubana de tocar el piano. Alén ha logrado
convertir la música cubana, no solo en un vehículo
necesario para aprender "lo cubano" si no para aprender
mejor "la música". Esto le otorga un rango universal
a su proyección como pedagogo.
La década
del 80 marca el verdadero despegue de Alén como compositor,
aunque con anterioridad ya habían aparecido obras importantes
como su conocido "Danzón Legrand" de 1968 y su
"Tema con variaciones y fuga" para saxofón y piano,
de 1978, Seis preludios para Piano, Tema con variaciones sobre un
tema de Silvio Rodríguez, entre otros. Durante los 90, Alén
reafirma muchas de las características que han pasado a conformar
su estilo personal. En esta época llega a elaboraciones muy
profundas dentro lo que se ha convertido en su principal técnica
de creación: la fusión entre las más refinadas
tradiciones clásicas de la música europea y las más
auténticas formas de crear e interpretar del músico
popular cubano del siglo XX. En general su estilo se enmarca dentro
de las tendencias contemporáneas y se caracteriza por el
uso de estructuras formales convencionales, dentro de las cuales
aparecen la politonalidad, el polimodalismo y muy audaces secuencias
armónicas.
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