Félix Varela y Morales(1788-1853)
Félix
Varela y Morales. Sacerdote, maestro, filósofo, escritor
y periodista, "el primero que nos enseñó
en pensar", según dijo el importante filósofo
cubano José de la Luz y Caballero.
Nació en La Habana el 20 de noviembre de 1788. A los seis
años se trasladó con su familia a la Florida. En 1801
de regreso a la Isla, ingresó en el Seminario de San Carlos
y San Ambrosio, donde en 1806 obtuvo el título de Bachiller
en Teología y tomó los hábitos. Recibió
el subdiaconato en 1809 y el diaconato en 1810. Ese mismo año
se graduó de Licenciado en Teología. En 1811 se ordenó
de sacerdote y obtuvo la cátedra de Latinidad y Retórica
y la de Filosofía en el seminario de San Carlos
En
1812 publica "Propositiones Variae ad Tyronum Exercitationum"
("Varias proposiciones para el Ejercicio de los Bisoños"),
que continúan los dos primeros tomos de "Institutiones
Philosophiae Eclecticae ad_Usum Studiosae Iuventutis Editae"
("Instituciones de Filosofía Ecléctica para
uso de la Juventud Estudiosa"); "Resumen de las Enseñanzas
Metafísicas y Morales Enseñadas en el Seminario de
San Carlos" y "Doctrinas Físicas que Expondrán
por Conclusión de Trienio Veinte Alumnos de la Clase de Filosofía".
Al año siguiente, 1815, aparece su obra "Praelectio
de Philosophiae Impedimentis"
Varela sigue publicando su producción filosófica
y así, en 1816, aparece un compendio del curso de filosofía
titulado "Doctrinas de Lógica, Metafísica
y Moral". Solicita, ese mismo año, su entrada en
la Sociedad Económica de Amigos del País, en la cual
es admitido, dado su prestigio, por unanimidad y el 31 de julio
pronuncia su discurso de admisión: "Influencia de
la Ideología en la Sociedad y Medios para Rectificar ese
Ramo". En 1818, en "Apuntes Filosóficos
sobre la Dirección del Espíritu Humano",
recuerda a sus discípulos la doctrina enseñada sobre
esa materia. Colabora también en algunas publicaciones de
la época.
Aparecen los cuatro tomos de su trascendental obra "Lecciones
de Filosofía", que según el juicio de José
María Heredia, contemporáneo suyo, es "lo mejor
de su clase que hay en nuestro idioma" y es también
"obra que honraría a cualquier pueblo ilustrado",
en opinión de José Antonio Saco.
En 1819, publica "Miscelánea Filosófica",
obra que encierra concepciones esenciales de su pensamiento, como
las de ideología, saber humano y su particular crítica
al sistema escolástico de enseñanza, asomando, a lo
largo de toda esta, sus novedosas concepciones patrióticas.
Dominaba el latín; adelantado para su época, renovó
la enseñanza utilizando el español en sus clases y
libros, en los que abandonó el escolasticismo imperante por
la filosofía ecléctica e introdujo la experimentación
en el estudio de las ciencias. Varela llegó a poseer sólidos
conocimientos científicos y técnicos, no sólo
de física, que demostró en sus clases experimentales
en el Seminario de San Carlos, sino también de química,
que le permitieron traducir una obra especializada en química
aplicada a la agricultura.
Diputado a las Cortes de España desde 1822, presentó
en éstas, con otras personalidades, una proposición
pidiendo un gobierno económico y político para las
provincias de ultramar. También presentó un proyecto,
pidiendo el reconocimiento de la independencia de Hispanoamérica.
De gran significación fue el escrito de una Memoria donde
demostraba la necesidad de extinguir la esclavitud de los negros
en la Isla de Cuba, atendiendo a los intereses de sus propietarios,
aunque el mismo no llegó a presentarse en las Cortes.
Votó por la regencia en 1823, por lo que, al ser reimplantado
el absolutismo por el rey Fernando VII, tuvo que refugiarse en Gibraltar
y salir posteriormente para Estados Unidos, donde se dedica a la
actividad periodística. Primero en Filadelfia y después
en Nueva York; aquí publicó el periódico independentista
El Habanero (1824), del que se editaron 7 números
que entraron subrepticiamente en la Isla.
Redactó junto a José Antonio Saco, El Mensajero
Semanal. En Nueva York publicó en 1830 el periódico
The Protestand Abriger and Annotator (1830), en el que
defendía la fe católica frente a los ataques de los
protestantes. Colaboró en El Revisor Político
y Literario(1820-1823), Revista Bimestre Cubana y
Recreo semanal del bello sexo. Colaboró asimismo
en Revista de La Habana, Diario del Gobierno y El Universal,
de Madrid, y Repertorio Médico de La Habana, entre otras.
Usó como seudónimo "Un paisano suyo".
Abrió varias escuelas para niños y desplegó
una amplia labor a favor de la docencia. En 1837 fue nombrado vicario
general de Nueva York. Sus inquietudes por los temas científicos
y por su patria se pone de manifiesto en un trabajo publicado en
el año 1838, en la revista "Repertorio Médico
de la Habana", donde se describe un aparato ideado por
Varela, para acondicionar los aires de los hospitales habaneros.
En
1841 el claustro de Teología del Seminario de Santa María
de Baltimore le confirió el grado de Doctor de la Facultad.
La mayor parte de su intensa vida transcurrió fuera de su
tierra natal, la cual motivó toda su inspiración y
creación. Murió en San Agustín, Florida, Estados
Unidos el 25 de febrero de 1853, donde fue sepultado. El 22 de agosto
de 1912, sus restos fueron trasladados a Cuba y depositados en el
Aula Magna de La Universidad de la Habana, en la Isla que tanto
amó.
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