El
“crisol de la cubanía”, como calificara Fernando
Ortiz al complejísimo proceso de imbricaciones, mezclas
y sedimentación de todos los rasgos incorporados por los diferentes
grupos étnicos llegados a nuestra Isla en el camino de la conformación
de la nacionalidad cubana, dio por resultado también en las
tradiciones musicales, el bello legado de la Tumba Francesa.
Sus orígenes se encuentran en la llegada a Cuba de hacendados
franceses que durante la revolución de Haití de 1791
huyeron de su país con sus esclavos. Varios de ellos buscaron
nuevo refugio en zonas del oriente cubano, principalmente en las
conocidas áreas de Santiago de Cuba y Guantánamo.
Otras regiones ubicadas en el centro de la Isla como Cienfuegos
y Matanzas, también recibieron estos influjos.
Con la experiencia de lo que podrían acarrear abusos y maltratos
a los esclavos, los dueños emigrantes de origen francés
practicaron un tratamiento más humano a sus trabajadores,
disminuyendo los castigos corporales, permitiéndoles la práctica
de sus tradiciones franco haitianas, en especial sus bailes y festividades
e incluso favoreciéndoles que “compraran su libertad”.
En tal proceso se explica el tipo de baile conocido como tumba
francesa, donde los negros utilizando como idioma el patois o creole,
imitaban el estilo de danzar versallesco de sus amos franceses.
Estos a su vez les ayudaban con trajes elegantes, chales finos,
pañuelos de seda, batones de hilo y encajes, collares y aretes.
La
tumba francesa se distingue de otros bailes africanos por el vestuario
que exhiben sus integrantes y por el estilo de baile, cuyos movimientos
siguen los del llamado baile de salón, donde la mujer y el
hombre se mueven con cadencia, suavidad y elegancia, sin levantar
los pies del piso. La discreción y el donaire con que se
sostienen los vuelos de los vestidos o batas distinguen estos movimientos.
Muchos de los esclavos que obtuvieron su libertad se organizaron
en diferentes sociedades, entre las que se encuentra la surgida
el 24 de febrero 1862 con el nombre de Sociedad de Tumba Francesa
Lafayette, en honor al general francés. En 1905 cambia este
nombre por el de Sociedad de Tumba Francesa La Caridad de Oriente.
Tumba es una voz conga que significa «jolgorio o fiesta»
en términos de lengua bantú En Cuba se entiende por
Tumba la unión de tambores,
cantos y bailes al estilo del minué, dándole el matiz
refinado de los negros de origen francés. Estas cadencias
se desarrollaban en plazas o áreas al aire libre.
Actualmente la Tumba Francesa mantiene su vigencia con las tradiciones
defendidas por su séptima generación, muchos de ellos
jóvenes. La institución, que tiene su sede en el casco
histórico santiaguero, recibió en el año 2000
el Premio Nacional de Cultura Comunitaria y en noviembre del 2003
la UNESCO la declaró Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial
de la Humanidad. La distinción le fue entregada el 9 de julio
del 2004, en el marco del XXIV Festival del Caribe, que se celebra
tradicionalmente en la ciudad oriental de Santiago de Cuba.
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