El
feeling es un género situado dentro de la canción cubana,
que tiene una notable influencia de la música norteamericana.
Como su nombre lo indica, lo que el trovador ofrece tiene sentimiento,
emoción. Representó, al decir de Rosendo Ruiz hijo,
un movimiento renovador de fuerte raigambre trovadoresca. Sus principales
cultores eran de origen humilde y poco sabían de la técnica
musical.
Ciertas tendencias vanguardistas del entorno sonoro internacional
alcanzan a la música popular cubana y en los años cincuenta
influyen en acendrar una nueva dinastía de cantautores, cultores
con renovada criollez del estilo llamado feeling o filin, que redimensionó
el intimismo latente en la naturaleza trovadoresca, gracias a la reconceptualización
de recursos expresivos y original sentido.
José Antonio Méndez, César Portillo, Martha
Valdés y Angel Díaz integran el cuadrante fecundo
de esta etapa, complementada y enriquecida por un artistas de magistrales
dotes, experimentador y pedagogo natural, enlace de este ciclo con
su precedente: Vicente González Rubiera (Guyún), decisivo
reformador en su tiempo y para mucho de lo que vendría después.
En este ambiente "filinesco" aparecen con un estilo peculiar
las figuras de Pablo Milanés y de Silvio Rodriguez, quienes
irrumpen directamente en la nueva estilística trovadoresca.
Cortesía del musicólogo Jesús
Gómez Cairo.
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