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trova es una de las configuraciones musicales más distintivas
de la cultura musical cubana, de profunda raigambre popular, aunque
en su etapa fundacional tuvo contactos con géneros como el
canto operístico y la canción de concierto.
La trova cubana generó en su devenir tipologías de
amplio espectro genérico y estilístico dentro de la
cancionística, en cuyo entorno plasmaron abundantes obras
de gran valor musical y alto vuelo poético.
José (Pepe) Sánchez Compositor y guitarrista, nacido
en Santiago de Cuba, el 19 de marzo de 1856 y fallecido el 3 de
enero de 1918, es conocido como el Padre de la canción trovadoresca
cubana y Maestro de trovadores.
Pepe Sanchez es el primero de los autores que cristalizan obras
en esta corriente que ya se generaba en el canto popular anónimo
del siglo XIX, al cual se añaden los de Sindo Garay, Rosendo
Ruiz Suárez, Alberto Villalón, Patricio Vallagas,
Manuel Corona, Miguel Campanioni, Rafael Gómez (Teofilito)
y otros muchos que legaron amplísimo repertorio de boleros,
canciones y guarachas, en las primeras etapas conformadoras de la
bien llamada Trova tradicional, que se extiende profundamente dentro
de la siguiente centuria.
Con ellos se fijó en la cultura popular de Cuba la imagen
nunca ausente del cantautor "trashumante" y bohemio, cronista
reflexivo de los asuntos humanos y del amor en todos sus matices.
Hacia 1925 la trova había entroncado con el son, en lo que
desempeñaron un papel importante las creaciones de Miguel
Matamoros su paradigmático trío, también muchos
importantes artistas, quienes enrumbaron el decir trovadoresco hacia
nuevas vertientes formales y estilísticas, contribuyeron
a la popularización de sus lenguajes y a su difusión
internacional: Dúos como los de María Teresa Vera y Rafael Zequeira, la propia María Teresa Vera con Lorenzo
Hierrezuelo, éste último junto a Francisco Repilado primero y con su hermano Reynaldo después, en el antológico
Dúo Los Compadres, entre tantos otros buenos.
Cortesía del musicólogo Jesús
Gómez Cairo.
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