María Teresa Linares es una mujer a la que los músicos cubanos queremos mucho, porque primero fue la esposa de Argeliers León, y juntos entregaron aportes fundamentales para el conocimiento de la música cubana. Pero, además, ella es toda sabiduría y dulzura. Es un ejemplo de vida para todo el mundo, cómo sigue trabajando, y además con modestia, porque siempre le he oído decir que todavía necesita seguir estudiando.
Maestro Roberto Valera, compositor y director.
A la doctora María Teresa Linares no es necesario buscarla mucho tiempo para encontrarla. (…) Habita el mismo espacio que ocupamos todos, en esta Isla, y sabe cómo valer en su lugar. Siempre lo supo, a juzgar por tanto tiempo vivido y aprovechado en sus más de ochenta años de edad.
Serena, desde la profundidad de no pocos matices, prefiere hablar de sí mediante el plural recíproco que significó, para nuestra cultura, su matrimonio con el también musicólogo y pedagogo Argeliers León, siempre juntos, siempre juntos hasta el final. Él fue mi maestro, mi conductor en la vida, quien me orientó hacia mi verdadera y definitiva vocación.
CUBADISCO 2005, que repasa con orgullo la presencia femenina en la música cubana, decidió reconocer con uno de sus Premios de Honor -entre la lista de homenajeadas- el legado de María Teresa Linares, como pedagoga y musicóloga. Mientras, ella se anima en recordar que el disco está de la mano mía desde hace mucho tiempo .
Fue en 1938 cuando comienzan sus relaciones con el disco y la discografía cubana, al iniciar su vida laboral como vendedora de la tienda RADIO PHONO CLUB en La Habana. Donde según palabras de la musicóloga tuvo la oportunidad de oír todo lo que se grababa de música clásica y popular, por lo menos en la marca Víctor . Yo la vendía haciéndole la misma propaganda a una que a otra. Y me enteraba también de los intérpretes y de los estilos de toda esa música, en unos u otros géneros. ¿Sabe cuánto me pagaban? Quince pesos mensuales y el 1% de las ventas. Así que para ganar 45 pesos tenía que vender por lo menos cien discos, no sé cuántos álbumes, un tocadiscos que costaba 400 pesos, un radio que valía 60 y un montón de cosas. Pero bueno, disfruté de aquella enseñanza. Aprendí que el disco, a pesar de que se usa comercialmente para la venta, trasciende por su contenido cultural como un libro. Entonces empecé a respetarlo.
Al llegar a la EGREM, había hecho -desde la Academia de Ciencias- dos discos con grabaciones anteriores a la Revolución y de los primeros años. Porque Argeliers y yo teníamos una grabadora pequeña, y cuando nos íbamos de vacaciones a Santiago, por el interior de La Habana, o a Matanzas, grabábamos las canturías de campesinos, los toques de descendientes africanos, y muchas más cosas. De ahí yo hice una selección para el disco Viejos cantos afrocubanos, que concebí para un congreso de cultura africana que organizamos nosotros en el Instituto de Etnología y Folclore de la Academia de Ciencias, con la colaboración de la UNESCO, al que asistieron los mejores africanistas del mundo, y como obsequio les dimos aquel disco.
(…) Porque yo nunca hice un disco diciendo sólo el nombre y los apellidos de los intérpretes y autores. Siempre explicaba género por género, qué significa, cuánto representa para nuestra cultura, y la antigüedad de los mismos. Toda una serie de datos que los avala. Y todos mis discos han sido así.
Yo estoy en los jurados desde el primero de los concursos, y me he dado cuenta de que hay una evolución muy positiva desde el primero. Recomendaciones que le ha hecho CUBADISCO a las empresas, las han tenido en cuenta. Los músicos se interesan mucho por presentar buena música y ganar el premio. El público en general acoge muy bien el programa. Me parece muy justo también que el jurado sea múltiple, y que este año estén incluidas las provincias y haya una ética absoluta entre todos para no difundir qué hacemos, cómo juzgamos o qué encontramos o no en los discos. Quien presente un disco sabe que hay un jurado que discute mucho, analiza mucho, se fija en cada detalle y valora muy bien, porque los resultados del premio siempre son muy buenos.
Considero que CUBADISCO tiene posiciones ya ganadas de nivel internacional, se le respeta mucho aquí y fuera de Cuba, y estoy muy satisfecha de contribuir a su realización.
Yo estoy muy acostumbrada a que me quieran y me homenajeen, pero que me separen como mujer, no. Creo que la mujer, y el hombre, son una compensación el uno del otro.
Si nosotros hemos avanzado en la sociedad ha sido por un proceso social muy bien llevado, muy bien hecho, aunque todavía haya rezagos. Pero, a pesar de todo, la mujer se supera más intelectualmente, como madre, esposa y en todos los niveles de la sociedad.
(…) Autora de una abundante bibliografía, en su empeño por no dejar al paso del tiempo cuando aún queda tanto por escribir, María Teresa Linares no cesa y continúa. (…)
Fragmentos escogidos de entrevista realizada a María Teresa Linares por la CMBF
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