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Los estilos de la Rumba
De los coros del Guaguancó
De los instrumentos musicales
El
negro humilde cubano para sus diversiones fuera de todo contacto
con la religión, creó una forma de música donde
comentaba los sucesos políticos y sociales que le afectaban
de una manera y otra. Género cantable y bailable, que en
sus diversos estilos constituye el complejo musical y danzario de
la Rumba y que le servía para satirizar a un gobernante venal,
comentar una traición amorosa, exaltar el sentimiento patriótico
o improvisar letras que pueden resultar profundamente surrealistas,
entre muchos otros temas.
La rumba fue su vehículo
de liberación y protesta contra el régimen esclavista que
le negaba la condición humana, y luego, contra los gobiernos republicanos
que la relegaban a un plano marginal. Hoy también le sirve para
cantarle a los grandes logros y transformaciones llevados a cabo por la
revolución.
Mientras las clases
acomodadas del país se entregaban a los modos extranjerizantes,
el negro de pueblo, en sus solares y accesorias, y empleando los instrumentos
primarios que su economía limitada le permitía (cucharas,
cajones de velas, tambores, gavetas), creaban un complejo estilo rítmico,
profundamente cubano en su esencia y proyección.
Fernando Ortiz, el
gran sabio especialista en las presencias de antecedentes africanos en
Cuba, sostenía que era posible que el origen de la rumba fuera
Ganga; es decir, que proviniera de esa etnia del Africa Occidental traida
a las Antillas durante el tráfico negrero. Sin embargo, en la actualidad,
elementos musicales y danzarios de procedencia conga, lucumí (yoruba)
y carabalí son fácilmente reconocibles, por lo que se dificulta
precisar su antecedente africano exacto, además de elementos hispánicos
(lengua, y a veces ciertos giros melódicos y tipos de rima) de
los que el negro se apoderó en su contacto con la cultura colonial,
y redujo a sus concepciones musicales.

Los estilos de la Rumba
Hay
tres formas o estilos principales de Rumbas: el Yambú, la Columbia
y el Guaguancó.
El Yambú tiene
un origen urbano y parece ser uno de los estilos más antiguos,
pues existen referencias sobre el mismo desde mediados del siglo XIX.
Su aire es lento. Se inicia con un lalaleo coreado -sílabas repetidas
a manera de clarinada -llamado Diana. Luego el solista canta unas estrofas,
a lo que se denomina Decimar, aunque muchas veces la estructura de las
mismas nada tenga que ver con la forma poética española
de la décima. El coro responde de nuevo con el lalaleo peculiar,
y así van alternándose parte de solista y coro, hasta que
comienza el estribillo donde baila una pareja.
El baile es suave,
de movimientos ceremoniosos. Representa el coqueteo de la mujer al hombre,
y se caracteriza porque en él no se realiza el Vacunao -movimiento
pélvico de significación erótica-. También
es notable el hecho de que en el Yambú la parte de mayor lucimiento
corresponde a la mujer, quedando relegado el bailarín a un plano
secundario.
Otro estilo de rumba,
más reciente que el Yambú es el denominado Columbia. Por
lo general es un baile exclusivo de hombres, aunque algunas mujeres se
hicieron famosas por su interpretación del mismo.
El origen rural de
este género es indudable. Para los grandes bailadores y músicos
de Rumba, "la Columbia es el campo, sobre todo de Matanzas".
O mostrándose más categóricos, sostienen que "después
de Chucho de Mena, en la línea del Ferrocarril, en Matanzas, había
un caserío llamado Columbia, a donde iban grupos de bailadores
a divertirse".
Este origen rural
lo comprobamos en los textos, que aunque inspirados en la temática
más variada están constituidos por frases breves, poco pulidas
y con abundancia de vocablos africanos, como correspondería a la
creación de un elemento humano surgido de plantaciones de cañas
o los barracones de ingenios.
La estructura de la
Columbia (solista-coro) es la misma de los otros estilos de rumba y presenta
dos partes claramente definidas: una de canto solo y el Capetillo o parte
bailada. El Llorao es característico de la Columbia y consiste
en unos lamentos o exclamaciones quejumbrosos que lanza el cantante o
Gallo en medio de sus cantos. Antes del Capetillo también caben
Cantos de Puya o jactancia.
Llegado el momento
del baile, algún participante de la fiesta pide permiso, con un
gesto, para bailar, y luego de abrirse espacio entre los presentes y de
saludar a los tambores hace alarde de su habilidad danzaria. Más
tarde, otro bailador lo sustituirá, intentando superar sus pasillos.
El Juego o estilo
del bailarín es "piernas y hombros", tendiendo a mantener
la posición erecta, pues muchas veces lleva en equilibrio sobre
su cabeza un vaso o botella de bebida. En algunos lugares del campo se
acostumbra bailar con machetes o cuchillos en las manos.
El aire de la Columbia
"es rápido pero asentado". Uno de los tambores, el Quinto,
debe subrayar cada movimiento hecho por los bailadores, requiriéndose
que su tocador sea más experto, por la variedad de golpes que deberá
marcar.
El Guaguancó
es de orígen urbano, en él se narran hechos anecdóticos
en forma poética, Es un género eminentemente narrativo,
utilizándose a menudo improvisación. Todos aquellos temas
que afectan la vida del negro de pueblo han quedado plasmados en sus letras:
la política, la protesta social, el sentimiento patriótico,
el amor, la muerte, la amistad, las frustaciones, la sátira, y
otros. En la actualidad, a la parte cantadase le agrega una bailable,
"rumba de guaguancó", pero los viejos sostienen que el
Guaguancó propiamente dicho es lo narrativo.
En el baile se representa
la persecución amorosa del hombre a la mujer: él deseando
Vacunarla, y ella intentando picarescamente protegerse del ataque. En
esta persecución y huída de profundo contenido erótico
se demuestra la habilidad danzaria de la pareja.
Hoy se ha estilizado
mucho el Vacunao, sugiriéndose a veces con un movimiento del pañuelo
y otra parte del cuerpo.
El Yambú, la
Columbia y el Guaguancó se distinguen perfectamente en el aire,
los "toques" y en el estilo del baile, conservándose
en los barrios más populares de La Habana, Marianao, Regla, Guanabacoa,
Matanzas, Cárdenas, Santiago, Guantánamo, etc.
Otros estilos de rumba
son: la Rumba del tiempo d`España, la Reseda, la Jiribilla, la
Rumba Teatral, entre otras.
De los coros del Guaguancó
A
finales del siglo pasado y principios del XX existieron agrupaciones de
hombres y mujeres especializadas en tocar Guaguancó, que recibieron
el nombre de Coros, y que poseían locales propios donde se reunían
a ensayar y perfeccionar las letras y voces de sus cantos.
Los distintos barrios
populares de la ciudad de La Habana tenían sus Coros que rivalizaban
entre sí en la ejecución de los mejores Guaguancó.
El Paso Franco, Los Roncos, Los Jesuítas, etc., llenaron un capítulo
importante de nuestra cultura tradicional por haberle dado perfil defintivo
a una de nuestras manifestaciones musicales y danzarias más genuinas.
De
los instrumentos musicales
Los instrumentos musicales empleados para tocar rumba son simples: tres
tambores de duelas ligeramente abarrilados llamados `Quinto`, `Salidor`
`Tres Golpes`; un par de marugas metálicas (nkembi) que usa en
las muñecas el tocador del `quinto` de la columbia y un par de
claves (palitos entrechocantes) con las que el cantante marca el ritmo.
Sin embargo, generalmente
en el Yambú, y algunas veces en el Guaguancó se emplean
dos cajones o envases de madera. El pequeño, casi siempre hecho
de un `cajoncito de velas`, tiene un sonido más agudo y hace de
Quinto; el mayor `algunos de esos envases grandes donde traían
el bacalao`, de sonido más grave, hace de Tumbadora. Agregándose
golpes de cucharas, golpes en las puertas y en todo aquello que le permitía
al negro crear de ritmo.
Rogelio Martínez
Furé
Colección Odu
Conjunto Folklórico Nacional
Ver discografía en www.discuba.com
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