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Por Guille Vilar
Al Grupo
de Experimentación Sonora se le recuerda, entre tantas
cosas, por constituir un extraordinario taller donde no había
manifestación musical que fuera obviada. Desde la música
campesina y la afrocubana hasta el jazz y el bossa nova, los entonces
jóvenes integrantes de esta legendaria agrupación
dirigida por Leo
Brouwer, consolidaron su
evolución profesional con la mayor creatividad posible. En
tal sentido, el rock fue una más de las corrientes de la
música contemporánea que el GES abordó con
particular acierto. Muestra de ello es la paradigmática Cuba
va, obra compuesta a tres manos por Pablo Milanés, Noel
Nicola y Silvio
Rodríguez, en donde la intensa sonoridad provocada por
un basamento típicamente roquero, permite exponer fuertes
verdades acerca de las razones que nos asisten como nación
para creer en el futuro.
Desde esta época de comienzos de los años setenta,
la simbiosis entre el rock y la Nueva
Trova, no ha dejado de renovarse, precisamente porque la poética
que distingue a los trovadores puede funcionar para quienes se sienten
atraídos por la acentuada expresividad de los instrumentos
electrónicos en el rock. Este es el caso de la trayectoria
del popular trovador Polito
Ibáñez, cuando ofreció un concierto en
el teatro Karl Marx, para presentar el CD Axilas, trabajo discográfico
para el sello
Unicornio de Producciones Abdala.
Si nos remontáramos al momento de cuando aparece el CD Recuento,
fonograma que recoge uno de sus conciertos en 1993, es evidente
que estamos ante la reposada propuesta de una magnífica agrupación
que lo acompaña como la de Pablo
Milanés, liderada por el tecladista y arreglista Miguel
Núñez. Acercarse a esta ópera prima de Polito,
significa deleitarse con la obra de un cantautor de absoluto dominio
sobre una poética urbana de notable lirismo, disco que contiene
temas clásicos como la innovadora Espejismos y la sutilmente
hermosa Evocaciones, conocida popularmente como ¿Dónde
estarás?
Sin embargo, con su segundo disco titulado Para
no pensar (2000), Polito asume definitivamente la sonoridad
rock como una vía válida para expresarse. La elegancia
del rock británico que proviene de figuras como Sting y Peter
Gabriel se percibe en el ambiente del disco. "Somos números"
y "Aromas de jazmín", piezas que clasifican entre
sus éxitos, sobresalen por el equilibrado manejo de los códigos
del rock por parte de un creador maduro con el talento suficiente
para no caer en la trampa de los esquemas y permite el fluir de
la diversidad estilística en las canciones "Buscando
un doble" y "Diagnóstico del siglo", sin abandonar
las baladas como la que da nombre a este trabajo discográfico.
Estaremos de acuerdo en que cuando se menciona el nombre de Polito
Ibáñez, la primera canción que nos viene a
la mente es Doble Juego, carismática pieza cuyo texto es
imposible de imaginar sin el cadencioso ritmo del rock,y si no es
la que abre el CD Axilas,
se debe a la resistencia del artista a ser dominado por el impacto
de dicha pieza. En este disco, Polito nos reitera su capacidad para
recrear junto al experimentado veterano Pucho López, el lenguaje
del rock en sus múltiples variantes, pero con nuestro sello
de ciudadanía. Textos evocadores para una música de
sonido brillante, nos llega desde las piezas "Piercing de amor",
"Axilas" y en especial "Como mujeres", su éxito
del momento. No obstante, la pieza más atractiva del CD Axilas
es "Kcho",
inspirada en el relevante pintor cubano y en donde Polito se hace
acompañar por la inusual mezcla de la voz soprano de Bárbara
Llanes y del guitarrista de rock Hansel Arocha.
Tomado de
Granma
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