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Grandes
vallas, ubicadas en algunos puntos de La Habana, una buenísima
promoción en la televisión, radio y prensa nacionales,
avisaron de la presentación del CD Alma Gitana, ópera
prima de Reinier Mariño.
Tal como se anunció, el joven guitarrista apareció
el sábado, 12 de julio del 2003, en la sala Amadeo Roldán
del teatro del mismo nombre.
La voz en off del músico, considerado, desde hace algunos
años, por la crítica como el mejor exponente del flamenco
en la Isla, dijo: "La guitarra es mi corazón y el flamenco
es mi sangre".
El concierto comenzó con el tema Yo soy así, ampliamente
difundido por nuestros medios, al que se sumó el coro compacto
del público allí reunido, que solo se apagó
en las piezas instrumentales.
Para los amantes de este género andaluz hubo de todo. Cantos
y bailes nos llevaron por 13 temas de Reinier y uno, Cantares del
río, de Maylin Cejudo.
Reinier se hizo acompañar por los excelentes músicos
de su banda: el bajista y contrabajista Adem Rodríguez, el
percusionista Leonardo Bea
La voz líder o cantaora, Alena Iran,
acopló con la propuesta sonora y con los coros que, junto
a los instrumentistas, realizara Iralis Carro, encargada además
de las clásicas palmas y del imprescindible baile.
A la alineación habitual se integraron el guitarrista y productor
del CD José Ángel Navarro, el violinista Reinier Guerrero
y el percusionista Damir Fuentes, más conocido como Piñata.
La propuesta incluyó bongoes, palo de agua y claves, que
no desentonaron; pero que se pudieron explotar mejor en la búsqueda
de la sonoridad cubana del flamenco, de la que hablaba Mariño,
en algunas de las entrevistas que ofreció a propósito
del lanzamiento de su CD.
Un diseño de luces, apoyado en las llamadas luces inteligentes,
favorecía lo que nuestros oídos escuchaban. Más
aún cuando aparecían los bailarines de Danza Contemporánea
de Cuba o del Ballet de Laura Alonso.
En la nota del concierto, el maestro Harold Gramatges escribió:
"Este grupo abre un espacio para la emoción legitimada
en su esencia por aquel duende lorquiano que asoma el rostro cuando
un grupo como este convoca la ceremonia feliz del encuentro cubano
con las nutrientes raíces andaluzas".
Sin lugar a dudas durante el siglo XVIII, calificado por estudiosos
como el período decisivo en el proceso de formación
de la nacionalidad y cultura cubanas, cerca del 23,62 por ciento
de inmigrantes ibéricos llegados a la Isla venían
de Andalucía. Así se comportó en el XIX, aunque
cedieron un poco más de espacio a los gallegos, catalanes
y asturianos.
Con el éxodo nada quedó intacto. Los llamados procesos
de transculturación también mutaron la esencia andaluza
para dar paso al ajiaco cubano. Ese "todo mezclado", del
que hablaba Nicolás Guillén, privilegió más
el punto guajiro traído por los isleños, que este
tipo de manifestación peninsular.
Como resultado la música flamenca se mezcló no solo
con otros instrumentos, como los tambores batá, sino con
sonoridades, cuyo resultado ha quedado registrado para la historia
en las grabaciones de importantes figuras de la Isla de todos los
tiempos.
Desde hace unos años los cubanos han podido atestiguar el
resurgir de la música flamenca más pura -si se puede
llamar así- de la mano de compañías danzarias
y los menos jóvenes recordarán a figuras como Obdulia
Breijo y Marianita Morejón, ambas cultivadoras del género
tal como vino de la península ibérica.
De esta forma la aparición de Reinier Mariño, en el
actual contexto musical cubano, no sorprende. Afortunadamente, la
EGREM grabó Alma Gitana, que se ha promovido como el primer
disco de este género editado en Cuba.
La aceptación del público asistente al concierto que
confirma, según Mariño, que "este género
sigue vivo en Cuba".
Tomado del Periódico Granma. Julio/2003
Ver discografía en Tienda
de Música Cubana.
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