|
Por Cary Diez. Musicóloga.
MATANZAS
ES TIERRA SAGRADA. Las más hermosas leyendas indígenas
hacen de sus valles y ríos regazo de espíritus que
perviven como mitología de los primeros pobladores de Cuba.
En sus campos dejaron sangre y sudor miles de africanos que en condición
de esclavos poblaron sus tierras, sus montes dieron abrigo a la
raza cimarrona y su población urbana convirtió a la
ciudad en una plaza próspera y culta, con parques, teatros,
monumentos, puentes, que merecieron llamarla "La Atenas de
Cuba".
En Matanzas nacieron célebres músicos de formación
clásica. En sus salones se bailó por vez primera el
danzón, en Simpson vio la luz Pérez Prado, el creador
del Mambo y de su campiña nació Celina González,
la Reina de nuestra Música Campesina. Sus cabildos conservaron
expresiones únicas de las tradiciones africanas y desde el
más temprano siglo xx sus calles se inundaron de los cantos
de los bandos, los coros de clave y más allá, de los
sones de Arsenio Rodríguez y del único e imperecedero
sonido del Guaguancó Matancero.
Las primeras dianas del grupo se escucharon en un bar del barrio
La Marina en 1952. No podía ser en otro sitio, porque la
mayoría de sus fundadores habían nacido en las márgenes
del río Yurmurí, donde aún vive uno de los
primeros: Esteban Bacallao "Chacha', y muchos de ellos, con
la misma humildad y sentir de su gente, gente que vive al día,
tributan a sus orishas, cantan y bailan en sus calles con la misma
energía que sus padres y antes sus abuelos, honrando siempre
la sabia raza de sus ancestros.
Trabajadores
del puerto, gente común ha sido siempre la que ha integrado
el grupo; el primero formado por Florencio Calle (director y catá),
en dúo inolvidable de voces: Esteban Cantrí, "Saldiguera"
y Hortensio Alfonso "Virulilla"; Esteban Bacallao, Angel
Pellado, Ernesto Torriente, Juan Mesa y Gregorio Díaz "Goyito",
en la percusión, quienes dejaron su huella en cada tema,
en cada cuero, en cada gesto y por fortuna también, en un
rico testimonio discográfico.
Dicen que un día llegó a La Marina alguien buscando
al Guaguancó Matancero, ya famoso por sus rumbas calientes
en las fiestas y descargas del barrio. Por entonces se conocía
una rumba cantada por Alberto Maza y El grupo Lulú Yonkori,
que respondía al nombre de El vive bien Había
sido grabada por la casa de discos Panart y gozaba de aceptación
popular. Es entonces que un sello pequeño, Puchito,
pero con aspiraciones de responder a la demanda de las gentes de
"victrolas", decide editar con el número 298 en
su catálogo, dos temas del grupo matancero: "Los
Muñequitos" de Esteban Lantrí y "Los
Beodos" de Lorenzo Martinez.
Según el prestigioso investigador Manuel Villar; Los
Muñequitos fue la rumba que, después de El
vive bien, tuvo mayor éxito en Cuba por aquella época
más popular se hizo este cantar del grupo, que para identificarles
como los famosos que rumbeaban sobre las historietas (comics) de
los periódicos, la gente comenzó a llamarles "Los
Muñequitos". Para completar sus referencias fue
necesario decir de dónde eran, así que fueron rebautizados
con el nombre que hasta hoy les conoce el mundo: "Los Muñequitos
de Matanzas".
Ver discografía en www.discuba.com
|