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La habanera Tú es catalogada por Alejo
Carpentier como el primer hit de la música cubana. La
compone Eduardo Sánchez de Fuentes en 1892, dos años
después, Fernando, su hermano le pone texto. En 1899 tiene
su primera grabación en sistema de cilindro, por Chalía
Herrera. De paso hay que decir que Chalía es la primera en
grabar en Latinoamérica y la tercera en el mundo.
De nuestra etapa colonial -según escribiera V.G.R. Guyún
y Rosendo Ruíz Quevedo- sólo tres piezas han logrado
la inmortalidad: La Bayamesa (1851, Castillo, Fornaris y Céspedes),
La Bella Cubana (1853, White) y la habanera Tú.
La habanera Tú tiene una larga trayectoria de versiones,
plagios, y debates. Incluso, el colonialista español cambió
la letra a su favor. No faltó una versión fox-trot
con el título de Kytty, así como lo relató
el cronista Eduardo Robreño.
La historia de la canción es digna de contarse. En una velada
en 1892, Eduardo Sánchez de Fuentes decide estrenar una composición
en la mansión de la finca más pintoresca de Cuba,
Las Delicias (más conocida por la finca de Los Monos), perteneciente
a la acaudalada familia de los Abreu. Es una especie de castillo
rarísimo que llegó a reunir hasta doscientos monos,
gorilas, orangutanes y muchas especies más que aterraron
a la bailarina Isadora Duncan en su visita a La Habana.
En esa residencia se acostumbraba realizar saraos en los que se
disimulaban inquietudes patrióticas. Visitaba
Ignacio Cervantes
y figuras de gran envergadura. Sánchez de Fuentes
asiste recomendado para estrenar su composición sin título
aún. Es una miniatura excelente, llena de gracia y duende.
Contiene la seducción melódica de las arias de óperas
italianas más gustadas, con una cubanía que rescata
para el país la habanera, al fundirse la amplitud melódica
de la línea vocal con la rítmica de las famosas canciones
de Iradier y de las danzas de la época, tal como me describió
el musicólogo Hilario González.
Una de las invitadas a la velada es la esposa del señor
Kholy, llamada Renée Molina, famosa por su imponente belleza,
queda asombrada con la pieza interpretada y pregunta a Eduardo “¿cuál
es el título de esa melodía?” El joven, dubitativo
y ante la hermosura de la dama, decide titularla: Tú, en
honor a la belleza cubana.
En Cuba,/Isla hermosa del ardiente sol,/bajo su cielo azul,/ adorable
trigueña,/de todas las flores,/la reina eres tú.
Cuando se cantaba esta canción se ponía de relieve
una actitud de cubanía. En 1895 los emigrados políticos
cubanos -dice Zoila Lapique- cambiaron su romántica letra
(al igual que La Bayamesa) y la transformaron en canto revolucionario.
La versión editada en México la ilustró el
popular grabador José Guadalupe Posada, quien realizó
una efigie de Maceo para la cubierta del cuadernillo de la canción.
En 1897, el doctor José A. Ramírez Céspedes
escribe una nueva letra para la habanera Tú, con la cual
la obra fue entonada durante la guerra independentista: Cubanos:/desde
el cielo resuena una voz,/para darnos valor/ en la lucha tremenda/que
el sabio patriota/con gloria emprendió./ Martí,
tu nombre venerado será/cuando la historia/nos lo pueda enseñar./
Eduardo Sánchez de Fuentes nació en La Habana y fallece
a los 76 años en El Vedado, es uno de los grandes de la música
cubana, representó a su país como delegado a eventos
musicales donde obtuvo premios. Escribió libros y artículos.
Sus tesis musicológicas tienen el concepto colonialista y
eurocentrista que tanto ha enturbiado a la música en Latinoamérica;
pero esto lleva capítulo aparte.
Sánchez de Fuentes deja una obra revolucionaria y majestuosa,
tanto por lo que innovó y avizoró en la cancionística
cubana, su habanera es de rara belleza, de una serenidad inefable;
es capaz de agotar todos los motivos encomiásticos. La habanera
Tú es una canción inolvidable, en su sencilla y esplendorosa
realidad.
Tomado de
Granma Internacional.
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