Durante dos décadas, el grupo de José Miguel Crego, "El Greco" para los
músicos y el público, se mantiene como uno de los puntales más firmes del jazz
cubano y su presencia es casi imprescindible en los festivales Jazz Plaza de La
Habana, el Jazz Café, la Zorra y el Cuervo o los espacios musicales radiales y
televisivos. Si nos preguntamos en qué reside la ubicuidad y popularidad del
Greco, aparte de su consistente virtuosismo, sobran las razones: buen gusto,
tenacidad, perfeccionismo, espíritu innovador, profesionalismo.
Trompetista de primera línea, el Greco se dio a conocer entre el público
jazzista cuando integró la segunda versión de Irakere -que grabó el importante
LP "Tierra en trance"- donde integró aquel formidable trío de metales junto a Jorge Varona y Juan Murguía. Luego participó brevemente, con otros ex miembros de Irakere como Germán Velazco, Carlos Averhoff y José Luis Cortés, "El Tosco", en la primera
edición de N.G. La Banda, que dio inicio al "boom" de la timba o salsa cubana.
Pero las inquietudes jazzísticas del Greco iban por otra parte, y pronto lo
escuchamos en los festivales Jazz Plaza al frente de su propio grupo Top Secret.
Comenzaba así una nueva etapa como líder.
Grabado en el festival de Jazz de Halifax, Canadá,
(el 19 de julio de 2002), Canadá. este doble CD Gregoriando, reproduce las
actuaciones en vivo del Greco, con un Septeto que integran otros cuatro músicos
cubanos y dos canadienses. Llama la atención aquí que José Miguel Crego
manifiesta una preferencia por el fliscornio (fluegelhorn) y la trompeta con
sordina, instrumentos con los que obtiene nuevas sonoridades. Pero además, está
presente su dedicación a componer y arreglar buena parte de su repertorio,
matizándolo con clásicos del jazz, jazz - rock, pop, samba o bossa nova.
Ejemplos de esto son: "Solar" de Miles Davis; "Mr. P.C." de John Coltrane;"Night and day", de Cole Porter, y "La chica de Ipanema" de Antonio Carlos
Jobim. Otros números interpretados en Halifax son de la autoría del Greco.
A veces Greco nos hace evocar al Miles Davis del período 1957 - 1967, con su
estilo instrospectivo y lírico (y en ocasiones explosivos), ya sea en el
fliscornio como en "Lover Song" (bossa) o en la trompeta con sordina en "Solar",
precisamente del propio Miles. Y en la balada "Song for Maggie" lo asociamos más
bien a Chet Baker, el más lírico de los trompetistas del jazz. En cambio, en "Joy", con pasajes de jazz rock y la trompeta "abierta" (sin sordina),
recordamos el estilo vibrante y fiero de los tiempos de Irakere.
Músico que
emplea su impecable técnica en función de la expresividad, el Greco tampoco se
resiste a una práctica que los críticos de jazz estadounidenses nunca acaban de
comprender y que es toda una tradición entre los cubanos: la de citar o"interpolar" fragmentos de otros números, con habilidad y desenfado. Aquí Greco
cita trozos de clásicos populares como "Fascinatin´ Rhythm", "Laura", "Tequila","Sabor a mí", "Hey Jude", "Straight, No Chaser", "Desafinado", "Alma llanera","Cielito lindo", "Take the Train" y otros, con admirable precisión.
El trabajo de ensemble del septeto nos sorprende por su riqueza y perfección,
empleando a veces el unísono entre fliscornio - saxo tenor- guitarra, o las tres
voces armonizadas, y a menudo contrapunto. Sin perder su unidad estilística,
cada número recibe un tratamiento distinto, y cada nueva audición nos depara
sorpresas y sutilezas en que no habíamos reparado. Un buen ejemplo es toda la
parte, donde se pasa del ritmo y tempo de bossa nova a una balada y luego al
original "Cosita suave", combinación perfecta de mambo y Latin Jazz. Le sigue"Night and Day", con el clásico bajo de swing a cuatro tiempos (walking bass),
para cerrar con la movida "Samba Faldvel".
En la segunda parte, con "Solar", "Joy", "Mr. P.C." y "La chica de Ipanema" se
hacen más elaborados los cambios de ritmo y tempo, así como los contrapuntos
entre los solistas y el constante interplay o interacción entre solistas y
acompañamiento rítmico. Destaquemos el trabajo de Jeff Good Speed, quien
compartió la dirección musical con el Greco; brillante en el saxo tenor, de
estilo y sonido post - Coltrane, su ejecución del saxo soprano y la flauta
triplica prácticamente las posibilidades orquestales y tímbricas del grupo. No
menos impresionante es la participación de Jorge Valdés Chicoy, uno de los más
fenomenales guitarristas de jazz cubanos (veterano de los grupos de Felipe
Dulzaides, Arturo Sandoval e Hilario Durán).
Otro solista de sorprendente virtuosismo es el pianista Bernardo Antonio (Tony)
Rodríguez, quien en más de un aspecto nos recuerda a Emiliano Salvador, hoy una
leyenda del Latin jazz. No menos efectivo es el bajista Raúl Tobías Gil (Aby),
tanto en sus solos como en la sección rítmica que completan el baterísta
canadiense Joan Roch y el percusionista Eugenio Arango; juntos, impulsan al
grupo con increíble cohesión, que propicia una inmediata comunicación con el
público. Contando con estructuras y armonías complejas, ritmos variados,
virtuosismo y ante todo originales ideas expresivas, esta septeto reunido por el
Greco logra que los 2 CD se disfruten plenamente de principio a fin, y no sólo
por iniciados, sino por los públicos más diversos, y guste más con cada nueva
audición.
Diríamos, siguiendo la definición del pianista y compositor Horace
Silver, que esto se logra al reunir los elementos esenciales de todo buen jazz:
energía, emoción e intelecto. Lo cual, sumado a la relajación y el buen gusto,
constituye una combinación que no puede fallar nunca.
Palabras del Musicólogo Leonardo Acosta. Para el disco Gregoriando I y II. 2004.
Más información de este artista en www.portalatino.com
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