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La trova cubana surge como creación autoral en la segunda mitad del siglo XIX y se adentra de manera profunda en el XX. Desde sus inicios fue expresión de confluencias de los cantos populares anónimos con expresiones de la música profesional, que tuvieron su origen en el teatro musical, incluyendo el operístico. Resaltan nombres como los de José (Pepe) Sánchez, Antonio Gumersindo Garay y García (Sindo Garay), Alberto Villalón, Rosendo Ruiz Suárez, Patricio Ballagas, Manuel Corona, creadores de boleros, canciones, guarachas, habaneras, entre otras, conformadoras todas de la bien llamada Trova tradicional. Con ella se fijó en la cultura popular la imagen presente hasta nuestros días del cantautor trashumante y bohemio, cronista reflexivo del ser humano y del amor en todos sus matices.
Sin dudas, una figura clave en la Trova Tradicional Cubana lo fue Sindo Garay, quien no tuvo formación académica en técnicas musicales, pero creó obras consideradas verdaderas lecciones de armonía y composición, como La Bayamesa (Mujer bayamesa) y Perla Marina. El también intérprete y guitarrista creó su primera canción a los 10 años, Quiéreme trigueña. Evocando su niñez, el trovador recordó en una ocasión En mi casa siempre había una, dos y hasta tres guitarras, sin contar las de mamá y papá. A los 16 años llegaría la primera guitarra, regalada por su hermano. Sindo creó más de 600 obras musicales y tuvo como inspiración principal a su tierra natal, Santiago de Cuba, el paisaje que contemplaba, el amor y por supuesto la mujer cubana. Como casi todos los cultores de la trova, también trabajó la canción, desde la guaracha hasta el bolero.
De Sindo dijo José Antonio Méndez en 1988: Tenía una forma Sui Géneris de armonizar sus canciones. Los profesores al ver sus trabajos, no podían menos que asombrarse de que un hombre que no sabía música pudiera utilizar aquellos recursos como lo hacía Sindo Garay. Sus secuencias armónicas sorprendían a los estudiosos al romper los cánones establecidos por las grandes escuelas de música. Sindo hacía una serie de combinaciones muy suyas, y sobre todo utilizaba los bajos de una forma única. Hay que llegar a la conclusión de que efectivamente Sindo Garay fue un verdadero genio.
Bautizado por Federico García Lorca como El Gran Faraón de Cuba, Sindo Garay, es sin duda, uno de los trovadores cimeros de la música cubana. Estuvo cantando durante 89 años de su larga existencia. Autodidacta, poseyó una intuición extraordinaria. Hacía uso frecuente de los cromatismos, en forma tan acertada como sorprendente. Por todo esto no es de extrañar que aún lo escuchemos deambular en el tiempo, en cada guitarra que se transforme en poesía y en cada cuerda que se haga melodía.
*El nombre artístico que adoptó el trovador aunque algo extraño y sugestivo, se traduce en: Sindo, indio, ágil y bravo siboney; Garay, castellano puro, verso de romance, siglo XVI. Murió a la edad de 101 años, el 17 de julio de 1968.
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