 En
1899, el pianista Antonio María Romeu, conocido como "El
Mago de las Teclas", entró al mundo del Danzón inclinando el sonido del piano al formato Danzón para finalmente
comenzar a configurar la génesis de la Charanga.
Influenciado por el virtuosismo y empuje de Romeu,
el notable pianista Antonio ''Papaíto'' Torroella ( Matanzas,
17/05/1856 - Habana, 9/07/1934), incluyó el piano en su Charanga.
Pronto diferentes innovaciones motivaron solos de piano y los músicos
encontraron una nueva forma de expresión.
En 1910, José Urfé (Madruga, 6/02/1879
- Habana, 13/11/1957), compositor, conductor y clarinetista, agregó
un toque montuno al final de su propio danzón "El
Bombin de Barreto". Dicha pieza contenía muchos
elementos rítmicos tomados del son afrocubano, con lo que
el danzón comenzó una nueva etapa en su desarrollo
de forma y estilo.
El Son
influenció al danzón una década después.
El primer danzón vocal fue el Danzonete titulado "Rompiendo
la rutina", escrito por Aniceto Díaz ( Matanzas,
1887- Habana, 1964), un antiguo miembro de la orquesta de Faílde.
Hacia la década de los veinte, la forma
estructural del danzón se había ampliado debido al
impulso de Romeu, Torroella y del flautista Leopoldo Cervantes.
Con esta nueva influencia, las creaciones de muchos compositores,
notables solistas y concertistas, comenzaron a florecer. Importantes
creadores como Eliseo Grenet, Pablo O'Farrill, Cheo Belen Puig,
Alfredo Brito, Francisco Delabat ("Panchito flauta mágica")
y Elizardo Aroche, violinista, junto a otros de excelente calibre,
recrearon estas tonalidades.
Años después, el maestro violinista
Enrique Jorrín (Candelaria, 25/12/1926 - Habana, 1987) desarrolló
un nuevo estilo inspirado en el rítmico sonido de las suelas
de los zapatos de los bailadores, llamándolo Cha
Cha Chá. Este fue un género adoptado dentro del
danzón.
Con el nacimiento de "La
Engañadora'' en 1951, millones de personas hicieron suyo
este ritmo, ganando nuevos adictos y seguidores, con lo que el Cha
cha chá se ha convertido en un ritmo internacional. Acompañados
por la "chiquita de Prado y Neptuno" y otros éxitos,
millones de seguidores acudieron a las fiestas y el nuevo baile
se colmo de "chachadictos".
Lejos de La Habana, el violinista y compositor
santiaguero Electo Rossell "Chepín" (Santiago de
Cuba, 1907-1987) por su parte compuso en 1951 el danzón "Bodas
de oro" cuando muchos pensaban que el baile nacional estaba
vencido. Grabado a finales de la década del 50, todavía
se conserva como uno de los más célebres poemas del género.
Los años 50s, fue la década en que
las orquestas charangas comenzaron a florecer, y el danzón,
al igual que el chachachá, las guarachas, los boleros y los
pasodobles y múltiples versiones de éxitos foráneos
llegados desde la Argentina, con la fiebre del tango, las rancheras
mexicanas, los standards del jazz americano, se incorporan felizmente
en el repertorio de "La Ideal", "Siglo XX",
"La orquesta Gris", "Cheo Belén Puig",
"Belisario López", "Melodías del '40",
"Aragón", "América", "Neno
González" y "La
Sublime", entre otras orquestas.
En los años 60s, el pianista Odilio Urfé
creó "La Charanga nacional de Conciertos" y "Los
Seminarios de Música Popular" en la Iglesia de Paula,
santuario situado cerca de los muelles de la Habana.
En este lugar, el pianista, compositor y profesor
Alfredo Diez Nieto impulsó todos los géneros existentes
con "La Orquesta Popular de Conciertos" (1965-1982), con
lo que clásicos de Liszt y Gershwin eran interpretados por
músicos procedentes de las charangas, alumnos de la Escuela
Nacional de Arte, (ENA), del Conservatorio Amadeo Roldán, de las
bandas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y amistades
que el maestro invitaba, todo lo cual contribuyó a la difusión
de este tipo de música en el gusto popular.
Vale recordar la interpretación de Rafael
Lay y Armando Ortega en 1968, del "Doble Concierto para violín
y orquesta de Bach", el "Rapsody in Blue" de Gershwin
con Frank Emilio al piano, y el estreno del "Primer Cha cha
chá sinfónico de Cuba" escrito por el pianista
Rolando Fundora con su hermano Melquiades como solista de la flauta.
Rafael Lay Apesteguia (Cienfuegos 1927-1982), director de La Aragón,
era el concertino de la Orquesta Popular de Conciertos.
Nuevas y jóvenes generaciones de músicos
en todas las latitudes, siguen creando danzones e incluso en la
actualidad bandas de rock y pop incluyen melodías danzoneras
y de cha cha chá en sus creaciones. Ejemplos de ello son
temas del grupo norteamericano Santa Esmeralda con "Anothers
chacha", Stevie Wonder en "Don't you worry 'bout a thing"
y Herbie Hancock en "Watermelon man" entre otros. Es como
una lluvia permanente en la que se continúan probando formas
orquestales innovadoras, donde se conserva este autóntico
género cubano para su eterna sonoridad.
Versión del trabajo de Toni Basanta "El Danzón
pide pista... Hacia donde va el Danzón????."
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