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Bartolomé
Maximiliano Moré y Benítez, nacido en Santa Isabel
de las Lajas, el 24 de agosto de 1919, es una de las grandes figuras
de la música
cubana.
Una larga tradición no sólo de pobreza y esclavitud,
sino de prácticas rituales afrocubanas con su inherente carga
de cantos, toques y bailes, fueron vivencias aportadas por el seno
familiar que, junto a su asiduidad a fiestas campesinas, durante
los cuales se interpretaban guarachas,
décimas
y por supuesto sones, en variantes tan antiguas como el nengón,
fueron influencias determinantes en su forma particular de sentir
y expresar la música.
En 1936 se produce su primer traslado a La Habana, comenzando su
largo tránsito por agrupaciones musicales y presentaciones
radiales. En 1945 se produce, con el Conjunto Matamaros,
la grabación en la Habana de sus primeras placas discográficas
("Penicilina",
"Me
la llevo", "Qué será esto"; "La
cazuelita", "Mexicanita veracaruzana"...), y la famosa
gira por México, que deriva en la decisión de permanecer
en ese país y probar suerte, lo que constituyó un
paso decisivo en su carrera.
En Cuba, Benny se había convertido en artista exclusivo
de la RCA Víctor, agencia discográfica de la época,
por lo que se ve trabajó, por algo más de un lustro,
bajo la dirección de diversos e importantes directores de
orquesta, cada uno con concepciones diferentes acerca del hecho
musical, cada uno aportando nuevos elementos que su enorme talento
habría de aprovechar en el futuro.
En 1948 se produce el encuentro con el importante músico
Dámaso Pérez Prado, y aprendería mucho de los
novedosos -casi atrevidos- conceptos armónicos, rítmicos
y orquestales de este gran músico. La influencia del maestro
matancero, amante del jazz y de la música clásica
contemporánea, fue de vital importancia para el Benny, quien
a esta altura no sólo componía, sino que también
cooperaba en la elaboración de los números. El Bárbaro
del Ritmo y El Rey del Mambo dejaron para la posteridad numerosas
placas discográficas.
A finales del año 1951 decide emprender la conquista musical
de la Isla comenzando por Santiago de Cuba. Desde el instante en
que Benny decide lanzar su Banda (agosto de 1953), conocida como
la Banda Gigante, ésta comienza a romper esquemas. En primer
lugar las jazzbands, por lo general, eran agrupaciones de blancos
o mulatos claros a lo sumo que trabajaban básicamente para
clubes aristocráticos, sociedades de blancos y centros turísticos.
Benny utiliza el mismo formato pero con un enfoque más popular:
La Banda Gigante fue desde su inicio una orquesta de consumo masivo,
integrada por músicos negros y mulatos que brilló
por su ausencia en los salones burgueses de la época.
Con la Banda Gigante, el son adquiere preponderancia dentro de
la amplia gama de géneros bailables cubanos que interpretó.
"Manzanillo", "Santiago de Cuba", "Guantánamo"
o "Palma Soriano" sirven de ejemplo. De la pluma del lajero
quedan imborrables temas como' "Santa Isabel de Las Lajas",
"Mi saoco". Todos éstos, sones engrandecidos por
obra y gracia de un enorme sabor cubano a la hora de trabajar la
jazzband, han tenido una fuerte influencia del mambo, aunque lo
que predomina es el son montuno.
El bolero
fue también de suma importancia en el conjunto de su obra,
y puede afirmarse que en su
música Benny no excluyó casi ningún género
popular cubano de la misma. Este hombre especial, cuyo estilo inconfundible
es recibido aún hoy con agrado en muchas partes del mundo,
falleció el 19 de febrero de 1963, quedando para siempre
entre los grandes de la música cubana
Elaborado a partir de “Benny Moré:
Una Figura de Síntesis”, Adriana Orejuela, Revista
Salsa Cubana, publicado en la Jiribilla.
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