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A finales del siglo XIX surge el danzón, cuya creación musical se le atribuye al matancero Miguel Faílde (1852-1921). El primer danzón se llamó Las alturas de Simpson y fue estrenado el 1º de enero de 1879 en el Liceo de Matanzas. Como manifestación bailable procede de una pieza de cuadros que se ejecutaba en esa provincia a finales del siglo XIX. Los movimientos corporales y espaciales de este nuevo género fueron más lentos, cadenciosos y de mayor libertad creativa que los bailes anteriores, lo cual denota el proceso de transformación estilística que sufrió el baile de salón cubano desde la contradanza al danzón.
...Desde el punto de vista coreográfico el danzón tiene, como característica única y novedosa en su época, alternar partes bailadas ... con partes de descanso....En la actualidad se considera al danzón como el baile nacional de Cuba.
El son tuvo su origen a finales del siglo XIX en los suburbios montuneros de algunas ciudades de la zona oriental de Cuba como Guantánamo, Baracoa, Manzanillo y Santiago de Cuba, y fue la manifestación bailable más representativa de las capas humildes de la población. Se trasladó a La Habana hacia el año 1909 a través de diferentes migraciones y por los soldados del ejército permanente. Fue rechazado en los salones elegantes, pero terminó por imponerse a estas barreras sociales según fue alcanzando la preferencia popular. Se bailó en accesorias, salones y academias de bailes. Su primer esplendor fue en las décadas del 20 y 30 y lo interpretaban tríos, sextetos y septetos, y luego, en el 50, alcanza su mayor difusión con los conjuntos y orquestas de jazz band, que para entonces estaban muy de moda.
A lo largo de la isla se desarrollaron diferentes variantes de son: changüí (Guantánamo), sucu suco (Isla de Pinos), sones pantomímicos campesinos (en Majagua y Las Tunas), son habanero, entre otras. No obstante, desde el punto de vista coreográfico, existen dos estilos fundamentales de interpretar este género: el son montuno, que se caracteriza por un movimiento acentuado del torso hacia los lados, profundas flexiones de las piernas que provocan un constante subir y bajar del cuerpo, y la acción frecuente de los brazos arriba-abajo, identificada por los especialistas de danza como sacar agua del pozo; y el son urbano, cuyos movimientos son más pausados, suaves y elegantes, la posición de baile social es más erguida, las flexiones de las rodillas son menos pronunciadas y no se ejecutan los movimientos continuos de brazos descritos anteriormente.
Por su parte, el cha cha chá, que es considerado por la musicóloga Miriam Lay Bravo como el último eslabón del complejo genérico del danzón, fue consecuencia de un proceso creativo que partió específicamente del llamado danzón de nuevo ritmo. El danzón Mambo fue la primera obra que se reconoce como la exponente de esta variante genérica que tuvo también influencia del son y posteriormente en el mambo y fue creada en 1938 por Orestes López, integrante de la popular orquesta Arcaño y sus maravillas.
A Enrique Jorrín, destacado violinista, compositor y director cubano, se le considera el creador del cha cha chá. Este género surgió como resultado de la necesidad de crear algo diferente partiendo del propio danzón. Su definición como nueva modalidad musical se consagró con la pieza La engañadora en el año 1949, aunque esta no fue popularizada hasta 1951, año en que su autor grabó un disco que rápidamente alcanzó gran difusión.
El cha cha chá como manifestación bailable es anónimo. El propio Jorrín aseguró en varias entrevistas: «No hay baile anterior a la música. Tampoco hay un primer cha cha chá. Fue un proceso evolutivo [...] Fueron los muchachos del Silver Star los primeros en bailar eso que luego se diría cha cha chá». La Silver Star (Estrella de Plata) era una sociedad de negros que con frecuencia contrataba a la Orquesta América . En ella se fueron gestando los primeros resultados del nuevo género musical. Luego en los primeros años del cincuenta se incuba el baile en uno de los más visitados salones de la capital: Prado y Neptuno, donde se estrena La engañadora , interpretada también por la Orquesta América.
En el cha cha chá la célula rítmica básica constituye una evolución estilística del baile de salón cubano, pues el paso básico se corresponde con el ritmo del güiro, lo cual constituye una característica diferenciadora con relación a sus antecesores. Se ejecuta no solo por parejas enlazadas en posición de baile social cerrado, sino también por los bailadores sueltos. Continuará...
Por Bárbara Balbuena.
Cortesía del periódico Cubadisco
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