Fragmentos de la entrevista realizada a Jesús Orta Ruiz , El Indio Naborí, por el periodista Ahmel Echevarría y que fue publicada por La Jiribilla.
...
En una entrevista, el narrador, crítico, ensayista y periodista Reynaldo González dijo: “La vocación va creciendo con uno, lo conforma y luego se decide. El camino de la literatura es arduo y requiere mucha dedicación”. Usted primero descubre la poesía oral, aquella, la improvisada, luego se adentra en la escrita. ¿Cómo Jesús Orta Ruiz descubre ese gran universo que es la literatura?
Tu pregunta primera viene de una fuente confiable, de un autor a quien admiro y respeto. Estoy plenamente de acuerdo con su criterio sobre el desarrollo literario y su rigor permanente. Contaba yo con 18 años cuando presenté mi primer cuaderno de versos a Juan Marinello y Mirta Aguirre . Ambos maestros llegaron a la siguiente conclusión: “hay poesía en tu cuaderno. No dejes de leer constantemente. Lo demás te vendrá por añadidura”. Huelga decirte que desde entonces no he dormido sin antes haber disfrutado de un libro interesante.
Hay quienes opinan que la poesía improvisada es poesía sin red. Verdaderamente es un salto al vacío donde, como colchón, debajo solo está la palabra. ¿Qué pudiera decirnos de este rapto al que pudiéramos llamar “suicida”?
Reconozco que en algunos improvisadores sí se da esa “caída en el vacío”. Pero otros lograron evitarla, por tratarse de verdaderos poetas con el don del repentismo. Estos últimos lo que han logrado es un asalto al cielo. No es, pues, justa la generalización de tu concepto.
Hay un momento en su obra donde usted decide hacer ese otro salto al vacío que es la poesía escrita. ¿Cómo y por qué se decide también por el lenguaje escrito?
En una de mis asiduas lecturas del maestro encontré esta sabia orientación: “cada emoción trae su métrica”. Estas palabras me llevaron a comprender que el poeta no debía limitarse a una sola estrofa, sino a lograr el dominio de todas, para dar al poema el tono necesario. De ahí que no canté el triunfo de la Revolución en décimas, sino en versos dactílicos amétricos sobre base trisílaba, fundiendo lo épico a lo lírico. Esto no significaba abandonar la décima, sino dejarla para su tonal empleo.
Las lecturas van aguzando el ojo crítico del creador, es justo allí donde nacen nuevos temas para futuras obras. Usted publicó sus investigaciones sobre la poesía gauchesca, criollista, siboneísta, décima y folclor. ¿Qué tipo de diálogo quiso entablar con los escritores de la Isla a partir de estos ensayos?
No fue ese mi objetivo, sino el conocerme yo mismo en dichos estudios filológicos. La décima llegó a mí por tradición oral, a los 12 años de edad empecé a interesarme por su origen.
Juan Marinello dijo: “La décima cubana es un tesoro que hay que ennoblecer”. En su memoria han quedado las diferentes Jornadas Cucalambeanas, Festivales Iberoamericanos de la décima, publicaciones, ensayos, también se inauguró el Centro Iberoamericano de la Décima. Tomando en cuenta todo este trabajo enfocado hacia la décima, ¿podemos decir que está a buen recaudo?
El triunfo de la Campaña Nacional de Alfabetización, que ha culminado en la universalización de la cultura y terminado con la frontera entre el campo y la ciudad, trajo consigo una riqueza léxica y metafórica en nuestros decimistas populares. El Premio Cucalambé, otorgado por la jornada cucalambeana, ha estimulado el surgimiento de numerosos jóvenes poetas cultos que enriquecen el decimario cubano con sorprendentes aportes. Esto también se da en los improvisadores, aunque el repentismo —hazaña de pensar y cantar una décima en un minuto— tiene a veces el explicable riesgo de una caída en el vacío.
El Centro Iberoamericano de la Décima y el verso improvisado, ha contribuido a que los repentistas populares se conozcan en diferentes latitudes: del río Bravo a la Patagonia, de la península española a las Islas Canarias. Se han realizado ya brillantes festivales de improvisación y tonadas.
Raymon Carver dijo que a fin de cuentas las palabras son todo cuanto tiene un escritor ...
Ver texto íntegro, en La Jiribilla.
Ver Boletín Soycubano.com
|