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Raúl
Martínez. Premio Nacional de Artes Plásticas, 1994.
Por
Omar González
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“... El acto de creación es religioso
y lúcido; las pasiones se viven, después se expresan. Hay que conocerse,
saber lo más posible sobre nosotros mismos, dominar los demonios.
“ “...Creo que todavía es tiempo de aprender, así que como ayer,
sean ustedes indulgentes conmigo....”
Raúl Martínez
“ Lección de talento y de oficio la suya, pero sobre todo, lección
de lucidez y espíritu crítico. Porque cuando carece de ellos, el
talento se convierte en chispazo y el oficio se reduce a mera ejercitación
académica”
Graziella Pogolotti
Raúl
ha sido y es pintor, diseñador, fotógrafo, promotor, y por
si fuera poco, un excelente y anónimo escritor. Su obra y
su vida han estado relacionadas con todos los momentos clave
de la cultura cubana después de 1959.
Así, lo vemos participando del proceso germinal del cine cubano,
de la fundación y apogeo de la Casa de las Américas, de la
creación y desarrollo del Instituto Cubano del Libro, del
fomento y extensión de la fotografía de connotación artística,
de la inolvidable era del cartel cubano y de los grandes proyectos
de nuestro teatro, entre otros acontecimientos. No es fortuito
tampoco que su primera exposición personal en 1948, ocurriera
precisamente, en el vestíbulo de un teatro habanero, y su
más reciente a las puertas de la Sala Charles Chaplin, durante
un pasado Festival del Nuevo Cine Latinoamericano.
El arte de Raúl, que se nutre de la vida y del propio arte,
como ocurre en
todos los grandes creadores, no conoce fronteras ni puede
encasillarse en géneros. Dentro de esa rutilante parábola
de vitalidad y entrega, están muestras de tanta significación
cultural como las compartidas con el escultor Agustín Cárdenas,
Raúl Corrales y Antonia Eiriz; sus memorables exposiciones
personales La Gran Familia, Homenajes y Nosotros, exhibidas
en museos y galerías de Cuba y otros países. Son de destacar,
asimismo, las muestras de obra de Raúl que han sido organizadas
por el Centro Wifredo Lam y por este Museo Nacional, así como
el lugar relevante que ocupan sus piezas en las salas y en
los inmensos fondos de esta institución, llamada a ser madre
de otros muchos museos.
Tal es la madera de que está hecho este hombre esencialmente
bueno, este artista querido por todos, cuya vida no ha sido
siempre placentera, pero ha sido indiscutiblemente hermosa
y digna, que inició su carrera en momentos en que predominaban
en el país las tendencias que los críticos e historiadores
del arte se empeñan en llamar no figurativas, y que desde
entonces, y para siempre, ha permanecido vinculado al movimiento
progresivo del arte. Este Martínez que fue miembro del grupo
“Los Once” y como tal, el acento de sus obras se concentró
en la búsqueda, en el lenguaje y en la forma, en un periplo,
conducente a la elaboración de un manejo plástico sin dejar
de expresar por ello cierta angustia en su manera de decir,
lo que quizás constituya uno de los primeros antecedentes
del énfasis en lo social y lo cotidiano de su obra futura.
El tránsito hacia la figuración lo condujo por senderos de
arduas y tenaces experimentaciones. El repertorio internacional
le ofreció múltiples códigos y tendencias hasta que encontró
la verdadera satisfacción estética, en un proceso de autocrítica
superación creadora, como lo demuestra su prolífera trayectoria
artística de incuestionable influencia en la plástica cubana
de las últimas décadas.
Fragmentos tomados de un artículo de
la Revista ARTECUBANO.
Conozca más de la vida
y obra de este artista
Obra en venta en Tienda
de Pintura
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