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Graduada
de San Alejandro (1979) y posteriormente del Instituto Superior
de Arte (1984), Marta María Pérez cuenta hoy con un alto reconocimiento
por su labor en el universo del arte contemporáneo. Desde la década
del 80, cuando apenas comenzaba a incidir nacionalmente, su obra
transgrede las fronteras de nuestro territorio para insertarse velozmente
en diversos espacios del circuito expositivo internacional. De hecho
ha sido incluida en proyectos tan significativos como Raíces en
acción (México), Cuba OK (Alemania), Los hijos de Guillermo Tell
(Colombia), La isla posible (España), Cuba Siglo XX: Modernidad
y Sincretismo (España), Photography in the 90`s (Estados Unidos),
entre otros. Sus muestras en general han tenido lugar en importantes
galerías y centros de arte, bienales y ferias, destacándose el premio
obtenido en Arco`97 como "Artista Revelación". También se le han
otorgado residencias artísticas en Institutos, Talleres y Fundaciones.
No obstante las largas temporadas de trabajo fuera de la isla, el
público cubano ha podido percibir su creación eventualmente en la
III y V Bienal de la Habana, en exposiciones colectivas y personales
en el Museo Nacional de Bellas Artes, en el Centro Wifredo Lam,
en la Casa de las Américas, en el espacio alternativo Aglutinador
y recientemente en La Casona. En la década que recién concluyó,
Marta María fue distinguida con el Primer Premio de Fotografía "Nudi´
96", que auspicia la Fototeca de Cuba.
En la obra de la artista, la fotografía -manifestación primordial-
queda desprovista de sus principios tradicionales: improvisación,
objetividad, mimesis. Deviene entonces un medio proclive a la renovación
de esta naturaleza para dar pie a la experimentación técnica, expresiva
y estética. Es así que puede pretender la apertura hacia otras zonas
cercanas a lo emocional, lo psicológico u onírico. Como dijera Orlando
Hernández, Marta María "ha llegado a convertir el acto fotográfico
en un recurso de exploración para el cual la fotografía no ha estado
nunca preparada: descubrir y atrapar con el lente los mecanismos
invisibles del pensar religioso, mitológico, mágico." Y es que las
escenas - teatralmente construidas- en que la artista se involucra
a sí misma, nunca se apartan de lo ritual, lo religioso, aún cuando
se dispone a ficcionar dichas situaciones. Su cercanía a las prácticas
religiosas afrocubanas, no impide que se libere de cualquier dogma
y nos entregue una espiritualidad sin límites desde ese espacio
en cierto modo autónomo que comprende el hecho artístico.
Cortesía de la Revista ARTECUBANO
Obras en venta en Tienda
de Pintura.
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