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Bastante joven para ser un consagrado de su envergadura, Flavio Garciandía es valorado con una distancia y un respeto que no parecen haber sido atravesados por los mecanismos estabilizadores del tiempo. Una buena parte de los tópicos representativos de la renovación artística de la década del ochenta llevan su impronta. Una reflexión particular merece la indagación en el procedimiento anti-retórico que su obra presenta. La inclusión de Flavio en diferentes lenguajes, su apropiación de códigos de diversa procedencia estética —aún de estratos culturales diferenciados— para activar sus posibilidades comunicativas en otros contextos, han sido constantes en su quehacer creativo.
Es por ello que a menudo, y sobre todo cuando esta tendencia aún no estaba arraigada en nuestro medio, fue identificado como uno de los enemigos más temibles del estilo personal, tan estimado en la tradición artística. Con acentuado virtuosismo más afín a un trato distanciado y erudito que a una identificación con el sentido originario de tales códigos, demostró siempre su habilidad para manipular los artificios retóricos de expresiones de alta intensidad significativa. Su labor, en este campo, puede asociarse con una suerte de inventario en el que los márgenes entre lo culto y lo popular, buen gusto, y mal gusto, arte masivo y arte elitario, se desdibujan.
Podemos verlo dentro de la tendencia fotorrealista, donde también se advierten signos que desbordan los encasillamientos del período. Entre las obras paradigmáticas puede considerarse que dentro del universo creado por Flavio Garciandía tan emblemática es Todo lo que usted necesita es amor, 1975, como Islas, 1979, o Quimera del conquistador , de la serie El dorado, 1980, según el objetivo propuesto, ya que la primera representa el clímax dentro de la etapa del fotorrealismo y las otras dan fe de la apertura creativa referida. En 1977 inicia su serie de fotos distorsionadas de cantantes populares (Benny Moré, Rita Montaner, et al ) y más tarde Flavio deriva hacia un interés simbólico y expresivo conformando un estilo expresionista muy apegado a la abstracción.
A la colección del MNBA pertenecen un conjunto de pinturas sobre lienzo además de una serie de seis dibujos realizados entre 1978/1979 y cuatro plakas sobre cartulinas pertenecientes a la serie Apuntes para un estudio de la Conquista, realizados en 1980. Desde el punto de vista conceptual y formal, aún utilizando la base fotográfica, estas creaciones aluden a un imaginario diferente dentro de una composición novedosa mediante el tratamiento de los nuevos códigos visuales: atmósfera surrealizante, imágenes distorsionadas y tintes abstraccionistas con recursos del distanciamiento conceptualista y asimilación del pop europeo y nacional, siguiendo la tradición del maestro Raúl Martínez.
Tomado de la Jiribilla
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